Fátima

Había una vez una niña que vivía en un bosque con sus padres. Un día descubrió que ambos habían muerto y que tenía que cuidarse a sí misma.

Sus padres habían dejado un Mihrab, un extraño ornamento parecido a un marco de ventana, el cual tenían colgado en una pared de su cabaña.

“Puesto que ahora estoy sola”, dijo Fátima, “y habré de sobrevivir en este bosque donde los únicos seres vivos son animales, sería mejor si pudiese hablar con ellos y entender su lenguaje”. De manera que se pasaba una buena parte del día dirigiéndole esta petición al marco que estaba en la pared: “Mihrab, otórgame el poder de comprender y hablar el lenguaje de los animales”.

Después de mucho tiempo, tuvo súbitamente la impresión de que podría comunicarse con los pájaros, los demás animales y aun los peces. Y fue al bosque a probar.
Pronto llegó a un estanque. En el estanque había una mosca que brincaba sobre la superficie del agua y nunca entraba en ella. Nadando vio varios peces y en el fondo del estanque, varios caracoles. Seguir Leyendo —>

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