El Rincón del “Sr. Ortiga”: conocido médico se accidenta corriendo y lo rescata el Llanero Solitario
7:35 | El médico es reconocido por su especialización en técnicas alternativas para curar dolencias diversas. Y aunque se trata de un señor mayor se mantiene en muy buena condición física, merced a una dieta equilibrada y un estricto plan de actividad física que incluye ejercicios cardiovasculares sobre una base diaria. En esos trotes estaba por la periferia de la ciudad cuando sintió, de súbito, un fuerte dolor que lo dejó literalmente por el piso, sin poder moverse. Sin un alma a la vista a quien pedir socorro y sin un teléfono encima, el médico se retorcía de dolor a la vera del camino. Ya había mirado varias veces hacia ambos lados del sendero, solo para reafirmar su inexorable soledad. Y justo cuando se pensó desahuciado, vio una figura lejana y difusa que se acercaba lentamente hacia donde yacía. “Es demasiado alto, casi un gigante”, observó en primera instancia, aunque pensó que la desproporción longitudinal de quien se acercaba era relativa. “Debe ser que me estoy desmayando y, al estar en el piso, pierdo la referencia habitual de las cosas”, ensayó para sí mismo, abstrayéndose del dolor, con frialdad científica profesional. Pero cuando la figura estuvo a pocos metros el accidentado corredor pudo apreciar mejor el motivo de su error de cálculo. No se trataba de un gigante, sino de un jinete, que subido a su cabalgadura daba efectivamente la talla de un coloso. “¡Epa amigo! ¿Qué le ha pasado?”, interrogó el abogado penalista vestido con sus galas de salto y montado en Sinatra, su inseparable corcel. El médico no alcanzó a contestar, sumido en un profundo dolor, cayó en la semipenumbra del umbral de un desmayo. El jinete desmontó y, al comprobar que no podía levantar al caído, extrajo su teléfono celular y llamó una ambulancia. Finalmente, en la Nueva Clínica Chacabuco asistieron al paciente y descubrieron que se le había abierto una hernia descomunal. De todas maneras, el herido duró poco en la institución. Uno de sus colegas, que lo atendió en la urgencia, confió a este rincón indiscreto: “Lo terminamos rajando porque más que paciente parecía el director, nos daba indicaciones a cada rato y ya nos estaba volviendo locos”.
El accidentado un día antes… por suerte ya está bien….hincha pelotas como siempre!! 






























